Las historias de clanes y cofradías que muchos hoy conocen gracias a animes como Ninja Scroll, Basilisk, etc, ya eran complejas narraciones en las ideas de Shirato; que ahondandolas de una manera mas realista, llegan a convertirse en un pilar de la contemporaneidad inmediata de la animación japonesa en éste género.Aunque su critica puede catalogarse como netamente unidireccional, es lógico que Shirato nos implica en una realidad que sólo puede ser vista de esa forma, sin llegar a lo pragmatico. Pongamóslo de éste modo: Kamui es un hombre solitario, sin amigos, sin hogar; lo único que lo hace ser quien es, es su nombre y lo que hace. ¿De que puede enorgulleserse?...pues de nada, porque Kamui no es un hombre orgulloso, y cuando digo unidireccional me refiero a que la historia es vista a través de lo que haga o deje de hacer un protagonista, y cómo esto implica a los demás; sin embargo, esta actitud argumental no afecta ningún punto de la serie como para hacerla arbitrariamente parcial hacia los ideales de Kamui, ya que siempre son justos. Esa crítica que nos plantea el autor, se enfoca en cómo una regla impuesta por un grupo, puede no ser aprobada por otros, que, aunque en ese tiempo resultaban legales las restricciones y mandamientos de estos grupos, también es cierto que la integridad del hombre no puede ser sometida por ninguna norma.Kamui es un ninja renegado que vive en la época en que Iyetsumo Tokugawa ostentaba el poder.
Esto ocurrió en el periodo Edo, y Kamui no podía permanecer en un lugar por mas de un día, ya que corría el riesgo de ser asesinado por los miembros de su cofradía que ahora estaban detrás de su cabeza por haberse negado a seguir las reglas del clan, más el agravante de haber desertado del mismo como si se tratara de una futileza.
